por Mariano R Almunia el Sab Ago 14, 2010 8:32 am
Calla, calla, Andrés de mis entretelas...no me nombres tus abrazos que aún, a veces, en medio de las noches calurosas, me desvelan...esos abrazos con brazos de acero , pelo sedoso de oso asturiano y olor a sudor sin desodorante, que al dármelos por primera vez, de golpe, me hicieron comprender la razón de tu apodo: El Burlador, El Burlador de Sevilla!! Y si no, que se lo pregunten al Conde Segoviano de los Javieres quien, según las malas lenguas, mientras que él se dedica a su afición favorita: girar y girar sobre su eje sin parar como una peonza loca, su aburrida esposa (no me extraña con tanto giro) la condesa consorte madame de Mariná, prueba y prueba tus abrazos de oso, mas que amoroso, en celo. Aunque hay rumores en la corte, ya me dirás si son ciertos, que un buen dia (malo para ti) al conde se le acabaron las pilas (es lo que pasa por querer ahorrar en un chino) y se presentó, de sopetón, en su palacio, en un momento..digamos que... mas que comprometido para tí y para la sofocada condesa y que, de no ser por unos cortinones protectores, a estas horas, tu carrera de burlador empedernido hubiera finiquitado. Ya me dirás, porque yo no me lo acabo de creer que estos del Aquí hay Tomate, con tal de mantener la audiencia...
Oye Burlador, cambiando de tema, menos candente ya, que creo que una de las canciones a las que te refieres es Menussi de Irene Papas y es una que bailamos estilo rococó que incluía una inclinación o reverencia.
Un abrazo..no un abrazo no...todos los que tu quieras... mi burlador preferido